por Jéssica Del Curto
trad. Víctor Flores
Cuando Carlos Marleano era niño, su padre le dijo que no podía tener una mueca Barbie. “Me dijo que los niños no juegan con muñecas”, dijo él.
Ahora el diseñador de moda de Chicago tiene más de 700 Barbies, y ha hallado fortuna diseñando zapatitos para las muñecas tamaño pinta.
Mientras su colección crecía dijo a su padre, “Sólo quería que me compraras una muñeca. No lo hiciste y ahora es una obsesión”.
Marleano, originario de la Ciudad de México, ha tomado la Barbie promedio y creado cabello, zapatos y ropa más que reales para ellas. Tiene algunas Barbies con tema, mujeres históricamente fuertes como Medusa, María Antonieta y Gatúbela.
“No tuve un hombre ejemplar en mi vida cuando crecí”, señaló él. “Nombres de estas mujeres quedarían en mi mente. Tuve mucha inspiración de mujeres”.
Dijo que nunca le agradaron los zapatos de plástico barato que venían en el paquete Barbie, así que creó sus propios zapatos hechos de piel, metal y cuero de víbora. Son diminutos e intricados, bellamente acabados y varían en plataformas, puntiagudos y botas altas.
Fue contratado por la Revista Barbie para hacer algo del contenido. Toma a sus muñecas y las arregla como si fuesen modelos de moda. Les hace el cabello, las maquilla, las pone en varias poses y les toma fotos. Sus fotos son buenas y de cierto modo captura cualidades humanas en las muñecas.
Marleano fue a la escuela en el Instituto de Arte para moda. Tomó también clases de fotografía y actuación, ya que le gusta tener control total de su obra artística. Eventualmente hubo de dejar la escuela para cuidar de su padre que tenía el mal de Lou Gehrig.
Su escape de la presión constante de cuidar de su padre era ir a su cuarto por cinco minutos y crear zapatos miniatura para
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