por Faith-Ann Young
trad. Víctor Flores
Ya sea por quemaduras del sol, ampollas, sistema inmune débil, o el hecho de que usted hubo de laborar el domingo y no pudo ir, ya está cansado de hablar o pensar en el Lollapalooza. Cierto, ese fin de semana, los rascacielos de Chicago vibraron con sonido, melodías de punk, rock, reggae y rasta que llevaba el aire cálido veraniego, adultos comieron, niños corrieron entre el gentío y nos recordó cuánto amamos a Chicago en verano. Sin embargo, aunque las conversaciones de fin de semana fueron acerca del robotrón de Daft Punk, la minúscula cintura de Amy Winehouse y la letra censurada de Pearl Jam, poco se habló del talento latinoamericano. Considerando a la gran comunidad de latinos en Chicago, no hubo mucho talento latino por apoyar. A pesar de eso, Extra vio a algunos fanáticos de hueso colorado de la música latina sudando, gritando, ondeando banderas y sonriendo. Esta reportera de Extra intentó dar crónica de cada fragmento de esencia latina en el parque ese fin de semana. Esto es lo que hallé:
Además del puesto de tamales y papitas al norte del área del festival, el viernes careció de sabor latino. A las 2:15pm, llegué al Parque Grant a oír la banda Viva Voce. Ahora, aunque nunca oí de ellos, pensé, ‘Tienen un nombre hispano así que veamos’. Sin embargo, una vez que el dúo salió a escena, me di cuenta que la banda definitivamente no es de origen latino (de hecho son de Alabama). No importa; son buenos, en sentido sintetizado surrealista, así que me senté en el césped y bebí cerveza a la sombra por un rato. El resto del día, la pasé con rap sin sentido de M.I.A., Perry Farrell, quien es el fundador de Lollapalooza y su banda Fiesta Satélite, tanto como
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