por Jessica Del Curto
trad. Víctor Flores
El Comedor CJ’s está en la esquina de una calle en un barrio desesperado por un restaurante. El recién abierto comedor fusiona sabores sureños y latinos, mezcla perfecta para su diversa comunidad en el Lado Noroeste.
Sus dueños son los novios Charles Armstead y Vanesa Pérez. Ambos buscaron en la ciudad el sitio perfecto para el comedor, por fin situándose en Av. Grand Oeste por la economía del barrio.
“Primero temíamos un poco”, dijo Armstead, “Pero ahora resulta que fue una buena decisión. Nada hay como éste alrededor, y quizá ayudemos a animar el área y crear un sitio caliente para que otros restaurantes abran”.
La palabra ha llevado a la mayoría de clientes al comedor, ya que el menú es fantástico.
Armstead, que ha laborado en varias cocinas y tuvo dos restaurantes exitosos en Sn. Louis, puede cocinar un sirloin untado con chile con maíz frito, adornado con rodajas de cebolla dorada. Su torre de pastel de carne se acompaña con una pila de puré de papa con ajo con una salsa picosa. Sus emparedados llevan vegetales frescos y su hamburguesa es enorme, jugosa y con el sazón justo. Para el consciente de la salud, hay una lista entera de ensaladas diversas.
Pero lo que podría ser el arma secreta de Armstead es su pan de budín de plátano, servido caliente y adornado con crema batida y mantequilla de maní inglesa. Lo reto a que lo pruebe con el tenedor.
CJ’s es un restaurante clásico inmerso en una atmósfera excelente, donde los meseros son amables, atento y raudo, diferente que sitios que usted hallará en barrios caros.
A la fecha, Armstead y Pérez han recibido buenos elogios de locales.
“A la gente le encanta la atmósfera y la comida”, abundó Armstead. “Mucho me dicen, ‘Esto debía estar en Lincoln Park o Wicker
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